Con la música a otra parte

Una cantidad enorme de personas bailando, muchas de ellas descalzas, con la orilla del río Alagón, al costado del meandro el melero. La escena se vio en Las Hurdes en los años 2016 y 2018. Y se iba a volver a reiterar entre los días 9 y 15 del mes que viene, pero al final, esa foto de gente de la mitad del planeta pasándolo bien en medio de una naturaleza, rodeados de agua y paisaje verde, no se va a producir. Porque el Lost Theory Festival (Festival de la teoría perdida) deja Extremadura. No va a existir tercera edición. Por lo menos, no en la red social autónoma.

«Es una mala noticia», deja claro de entrada Gervasio Sánchez, alcalde en funcionalidades de Caminomorisco, ayuntamiento del que es dependiente la alquería de Riomalo de Abajo, donde se han celebrado ámbas ediciones de esta cita musical que además supone al concejo de Sotoserrano (Salamanca). «Era un acontecimiento realmente bueno para nosotros y para el grupo de Las Hurdes -resume el regidor socialista-. El último año vinieron 4 mil personas de 52 países. Nos daba una proyección en todo el mundo muy importante».

De acuerdo con la organización, la iniciativa, que antes de arribar en España se festejó en Croacia, Bélgica y Holanda, atrae a gente de Emiratos Árabes, Tanzania, Chile, Colombia, Brasil, Ecuador, Argentina, Canadá, Alemania, Sri Lanka, Francia, Inglaterra, Vietnam, China, Japón, India… Se sabe que una mayoría se cruzó numerosos países para llegar hasta Extremadura, para pasar la semana entera o unos días. Y que poseían la soltura económica bastante como pornopark.nl para enfrentar un movimiento extenso solo por ocio y para realizar los pagos una entrada que el último año osciló entre los 95 y los 160 euros por persona. «Muchos venían con sus caravanas, compraban en shoppings de aquí para llenar sus neveras y no generaron ningún conflicto», apunta el alcalde de Caminomorisco, que agrega que «limpiaban el lote antes de comenzar el festival y al acabar».

La cita, que en su más reciente edición reunió a unas 4.000 personas de 52 países, ya poseía fechas: del 9 al 15 de julio
Incautación de drogas

La nota negativa, en ámbas ediciones, fue el incremento de las incautaciones de drogas de parte de la Guardia Civil, que requisó en la región una extensa diversidad de sustancias estupefacientes, desde anfetaminas hasta LSD pasando por setas alucinógenas. «No hay que disculpar el consumo de drogas en absoluto, ni reducir su consideración, eso sería un grave error, pero tampoco tenemos la posibilidad de omitir que esta clase de sustancias están presentes no solo en este festival, sino en muchas otras citas musicales más o menos parecidas», apunta Gervasio Sánchez, que reitera que que el Lost Theory Festival era positivo para la comarca y la zona. De esto viene que tanto él como otros en la región compartan el sentimiento de que la suspensión es un contratiempo.

«Queridos teóricos, poseemos terribles noticias». De esta forma empieza el comunicado que se puede ver en la web del festival. «Nuestro viaje a España pasó de ser un sueño a transformarse en una pesadilla, y con lágrimas en los ojos debemos comunicar la cancelación», relatan en su nota informativa, justo antes de declararse de xvideos «destrozados, devastados y decepcionados».

Los organizadores aseguran que la Confederación del Tajo no les dió permiso, y este organismo niega que lo hayan pedido

La causa de la marcha atrás es que no recibieron el permiso que requieren. Afirman los organizadores que los terrenos en los que se festeja el festival cambiaron de dueño, que por el momento no forman parte al Organismo Autónomo de Parques Nacionales, que en ámbas ediciones celebradas les facilitó los trámites, sino a la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), que mantiene la actitud contraria. Este último organismo, no obstante, niega que el suelo haya habido cambio de titular y además que no haya facilitado el permiso. Lo primero, enseña, sería ilegal, ya que hablamos de «bienes de dominio público estatal que acorde a la Ley de Aguas, están sujetos a los principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad e inembargabilidad». Y sobre la autorización, asegura que nadie la ha pedido. Más aún: «Este organismo -afirma la CHT- no ha autorizado en ninguna oportunidad la festividad de acontecimiento alguno en los aludidos terrenos».

Pero el hecho indiscutible es que el festival se ha celebrado dos ocasiones en ese espacio. Con lo cual, o los dos años se festejó sin permiso, conjetura complicado de asumir, o este se lo concedía otra instancia. «Tristemente, el ochenta por ciento de los terrenos del festival forman parte en este momento a la Confederación Hidrográfica del Tajo», aseguran los organizadores. «Sin la autorización -continúan-, existe el compromiso de que la policía ordene la clausura del festival y obligue a marcharse a los ayudantes, y este es un compromiso que no nos encontramos dispuestos a asumir».

Frente ediciones tan dispares, una viable aclaración, sugieren dos fuentes conocedoras de la circunstancia, podría estar en la seguridad. La infraestructura del festival tiene dentro tres niveles (uno para música electrónica, otro para sonidos experimentales y tecno y un último para ‘chill out’ y étnica) y pasarelas sobre el agua. Oséa, una sección de la cita se lleva a cabo sobre dominio público hidráulico y en su región de servidumbre y de policía (cien metros desde los parámetros del cauce). Esa franja de seguridad en torno al meandro iba a llenarse de gente y de música, pero ya es evidente que no va a ser de esta forma, y que ese espacio, uno de los iconos turísticos de Extremadura, lucirá en esas fechas de la misma forma que lo realiza hoy.

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